La Palabra Viva
Revista de poesía colombiana
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MARIO RIVERO
Biografía
Nació en Envigado (Ant.) en 1935. Crítico
de artes plásticas de El Espectador, de 1963 a 1969. Crítico
permanente de arte de la revista Diners desde 1968. Premio Nacional de
Poesía Eduardo Cote Lamus 1972 con su libro Baladas sobre ciertas
cosas que no se deben nombrar. Director fundador de la revista colombiana
de poesía Golpe de dados desde 1972. Director del programa
institucional "Monitor" de Caracol, desde 1974.
Su poesía expresa la vida cotidiana del ciudadano,
la angustia del hombre de la calle, a través de un lenguaje sencillo
y prosaico, en el que se escucha el bullicio callejero y se ven los ademanes
comunes, el cuerpo sudoroso del obrero, el viejo del parque o la mujer
Tras la publicación del libro Del amor y su
huella, Jaime García Maffla escribió que es "uno de los
más logrados, decisivos y hondos libros de la poesía colombiana
del siglo XX", y en el prólogo, Hernando Valencia Goelkel escribe
que "Rivero ha asumido ahora la máscara de la Sabiduría,
que es también la del desengaño, la de la incredulidad".
Bibliografía
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Obras de Mario Rivero
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Poemas urbanos (1963)
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Noticiario 67 (1967)
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Vivo todavía (1971)
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Baladas sobre ciertas cosas que no se deben nombrar (1972)
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Arte y artistas de Colombia (1972)
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Botero (1973)
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Rayo (1975)
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Panorama artístico colombiano no. 1 (1977)
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Panorama artístico colombiano no. 2 (1979)
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Panorama artístico colombiano no. 3 (1980)
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Baladas: Antología poética (1980)
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Panorama artístico colombiano no. 4 (1981)
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Artes gráficas en Colombia (1982)
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Artes gráficas en Colombia: Los de ayer y los de hoy
(1982)
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Manzur (1983)
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Los poemas del invierno (1985)
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Mis asuntos (1986)
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Vuelvo a las calles (1989)
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Del amor y su huella (1992)
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Crítica e interpretación de su obra
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La vida es un tango de Mario Rivero. Jotamario. En: Revista
Casa Silva. Bogotá. No. 3 (Ene., 1990) p. 213-218
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Mario Rivero vuelve a las calles. Miguel Méndez Camacho.
En: Revista Casa Silva. Bogotá. (Ene., 1990) p. 97-103
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Del amor y su huella. Jaime García Maffla. En:
Gaceta
Colcultura. No. 14 (Sep.-Oct., 1992) p. 58-61
Selección de poemas
Pájaro que desciende
de la cumbre
nos asombra
y nos llena de silencio
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Lo que se escucha
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es sólo el temblor
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el necesario escalofrío
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de la rama a que llega...
Este hombre no tiene nada que hacer
sabe decir pocas palabras
lleva en sus ojos colinas
y siestas en la hierba
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Va hacia algún lugar
con un paquete bajo el brazo
en busca de alguien que le diga
"entre usted"
después de haber bebido el polvo
y el pito largo de los trenes
después de haber mirado en los periódicos
la lista de empleos
-
No desea más que donde descansar
uno-por-uno-sus-poros
-
Hay tanta soledad a bordo de un hombre
cuando palpa sus bolsillos
o cuenta los pollos asados en los escaparates
o en la calle los caballitos
que fabrica la lluvia feliz
-
Y dentro en la tibieza
las bocas sonríen a la medianoche
algunas se besan y atesoran deseos
otros mastican chicles y juegan con sus llaves
crecen los bosques de ídolos
y el cazador cobra su mejor pieza
A las seis de la tarde
cuando la calle se deja lamer por las basuras
y bostezan los edificios por sus ventanas
las aceras y los árboles
la mecanógrafa espera...
-
Una vez tuvo 15 años
se pintaba los labios y las uñas
furiosamente de rojo
usaba zapatico ilusión
y tenía un novio
que la llevaba a las heladerías
a tomar café con tostadas
mientras el gringo del acordeón
tocaba una canción
que todavía recuerda
-
Ahora son las 6 de la tarde
El tiempo es un caballo leproso
que pisotea las cosas
-
¿Qué haces mecanógrafa
con esa cara de otoño
y esos senos de naranja enferma?
-
Mañana volverás a la oficina
donde un jefe
de uno con cincuenta de estatura
acaricia su pequeño vientre
en el que guarda recibos
huevos de tortuga
y una muerte grande
-
No esperes más
Escucha otra vez la música del gringo...
y deja que un hombre te tome de la mano...
SAUDADE
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Dicen que todo tiempo pasado fue mejor
y yo lo creo también
Unos añoran los coches tirados por caballos
las tarjetas postales
y los baúles oliendo a perfume rancio
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Yo personalmente añoro
los días en que iba con un lío de trapos
y una herradura como talismán
de-ciudad-en-ciudad
Y sobre todo aquel cuartico al fondo
de un patio con geranios
y su caritaluna cuando llegaba tarde
oliendo a licor barato
y rodaba sobre mí para que la calentara
y también se tragaba todo lo que había
menos los periódicos y la pasta de jabón ordinario
-
Ahora cuando me siento
frente a la máquina de escribir
para hacer notas cronometradas
sobre el diablo o el ángel
Añoro toda su baratura de pachulí y el pan
duro
cuando ya empiezo a ser un empresario de pompas fúnebres...
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SEÑOR K
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Franz Kafka
novelista checo
vendedor de seguros de vida
—Compañía de Accidentes de Trabajo
del Reino de Bohemia—
al cruzar los pasillos
de una notaría
y ver legajos empolvados
pensé en usted
Sentí que los días trabajan
discreta y taciturnamente
sobre nosotros
imaginé un espejo
y vi una arruga en mi frente
y una mosca
en la nariz del notario
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UNA FABULA
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Preguntó el Rey al sabio
ansioso de confundirlo
¿existe una sola palabra
que tenga el poder suficiente
para perder un reino?
-
Y el sabio contestó deferente:
Una sola palabra
no puede tener ese poder Señor
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Pero podemos aproximarnos
a esa concisión deseada
que obre el rey el mal y que nadie se oponga
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